Desde la Federación de Collas de Ball i Cultura Popular d’Eivissa queremos manifestar nuestro sentimiento de pena y también de indignación por lo que consideramos un uso inapropiado de elementos propios de nuestra cultura local, lo que nos crea una actitud de rechazo hacia estos hechos.

No es la primera vez que vemos cómo, con total impunidad, se hace uso de elementos que conforman nuestra cultura tradicional quedando poco menos que ridiculizados o menospreciados. En este mundo de cultura globalizadora y de la inmediatez de la información, parte de la ciudadanía se ha desafectado de sus raíces y de su patrimonio cultural. Especialmente, en un lugar tan internacional como la isla de Ibiza donde, los meses de verano, son muchos más (en cantidad) «los de visitantes» que los residentes».

Pero, aún son muchos los que reconocemos como propio un legado y unas expresiones y unas manifestaciones culturales heredadas de muchas generaciones atrás. Todos somos o queremos ser modernos, pero también nos gusta sentirnos parte de una comunidad propia que tiene unos símbolos identitarios propios y, de gran valor, algunos de ellos declarados Bien de Interés Cultural en su categoría de Inmaterial, como las Caramelles y las 4 ballades más antiguas (La Curta, La Llarga, Sa Filera y Ses nou o dotze Rodades). Declarados, y por tanto, se entiende que, protegidos. Protegidos ante hechos que por su desnaturalización los puedan dañar.

Ya, el verano del año pasado una Colla de Ball Pagès tuvo que anular su actuación en el martillo del Puerto de Vila, porque los turistas de un mega yate, para no oír la música de tambores y castañuelas, puso su música a volumen estridente. Esto provocó la indignación de muchos ibicencos que se manifestaron el día de San Ciriaco con una gran castañolada.

Hace poco, una conocida discoteca, empleó la figura de una payesa para publicitar sus fiestas, y tiempo atrás de un bailador. Y, ahora, la misma disco ha publicado un vídeo empleando imágenes de bailadores y bailadoras, para publicitar lo que ellos llaman «The Spirit of the Island».

Como es natural, mucha gente lo encuentra deplorable, otros no tanto…. ¿dónde están los límites? La cuestión es que se ha hecho un uso no consentido por parte de la comunidad portadora, entendiendo por comunidad portadora lo que viene definido por la Ley 10/2015, para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado Español, que no son otros que los titulares de los patrimonio cultural, los mantenedores y legítimos usuarios de estos usos, costumbres y tradiciones. La nueva ley de salvaguarda del Patrimonio Cultural Imaterial, siguiendo las Convenciones de la UNESCO de 2003 y 2005, sobre el respeto, es explícita respecto a la natural y lógica evolución, diálogo, accesibilidad y dinamismo. Pero, también es explícita respecto a la sostenibilidad y citamos textualmente el art.3.h hablando de los principios generales de las actuaciones de salvaguarda al respecto de la salvaguarda del patrimonio cultural:

La sostenibilidad de las manifestaciones culturales inmateriales, evitándose las alteraciones cuantitativas y cualitativas de sus elementos culturales ajenas a las comunidades portadoras y gestoras de las mismas. Las actividades turísticas nunca podrán vulnerar las características esenciales ni el desarrollo propio de las manifestaciones, a fin de que pueda compatibilizarse su apropiación y disfrute público con el respeto a los bienes y a sus protagonistas.

Aún más, el artículo 5 de la mencionada ley aborda el expolio y la exportación de unos bienes que, por su característica inmaterial, son extremadamente vulnerables frente a acciones encaminadas a la no preservación del bien en su espacio y contexto y, también al desproveimiento de su función social, desnaturalizando o privando el desarrollo normal de la práctica cultural o el cumplimiento de su función social a través de la expresión de los valores de la que es la comunidad portadora.

Somos conocedores de que el Gobierno de las Islas Baleares está en proceso de actualizar y modernizar la ley 1/2002, de cultura popular y tradicional de las Islas Baleares. Es, pues, el momento adecuado para tener en cuenta estas acciones e inercias que lejos de enriquecer y fomentar un diálogo enriquecedor y una evolución lógica y natural, por cambio de circunstancias, nos abocan a una aculturación sin remedio, fruto de una cultura globalizadora que no entiende ni quiere entender de raíces, ni de patrimonio cultural, ni tiene ningún respeto por las comunidades portadoras de este patrimonio o conjunto de manifestaciones de la memoria y de la vida colectiva del pueblo pitiuso. Se deben poner medidas que eviten el uso empresarial y/o turístico y el uso lucrativo de aquello que forma parte de nuestros símbolos identitarios.

Desde la Federación de Collas de Ball i Cultura Popular d’Eivissa consideramos que las administraciones públicas deben velar por la pervivencia de nuestro patrimonio cultural y, como establece la Ley 1/2002 en su artículo 3.2: deben perseguir la valoración social y cultural de la cultura popular y tradicional. Y en el art. 4.4., obliga a las administraciones, especialmente a los ayuntamientos, en el marco de sus competencias, a la protección y al fomento de los bienes etnológicos de su término municipal.

Por lo tanto, instamos a las administraciones públicas a velar por nuestro patrimonio cultural inmaterial, y, a impedir acciones del sector turístico, empresarial o privado, que desnaturalicen y/o ridiculicen nuestros símbolos identitarios, nuestras expresiones culturales y a sus agentes portadores.

Ibiza, 2 de julio de 2018.

Firmado: Federación de Collas de Ball i Cultura Popular d’Eivissa